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viernes, 16 de noviembre de 2007

Dame más señor Collins (segunda entrega)

guión original de Juan Cruz Bobillo.

El señor Collins sintió un deseo irrefrenable que se hacia carne en su lánguido pene de hombre de una sola mujer. Sus más oscuras pesadillas del subconsciente rogaban en capilla el acceso carnal inmediato de la joven y delgada geisha de muslos calientes y brazos firmes que le ofrecía masaje con aceites calientes.
Abrumado, con sus mofletes rojos el señor Collins casi pierde el conocimiento desgastado súbitamente por las imágenes de los jugos sexuales y los aceites calientes en su fláccida imaginación.
La simpática masajista, con un cliente casi en su bolsillo, con ademán inclinado y la vista al piso en señal de sumisión le indicaba con su brazo extendido el callejón oscuro empapado de esencias…
…que el señor Collins no se atrevió a encarar y con vergüenza evidente corrió hacia su auto mascullando masajes con aceites calientes. El señor Collins se sentó en su auto, resoplando; las manos de esa exótica mujer recorriendo su cuerpo impúdico de pies a cabeza, sentía la perversión recorrer sus venas y la curiosidad hubiese matado las vidas de siete gatos… masajes con aceites calientes a cambio de sólo un poco de sucio dinero.
El señor Collins no volvió a ser el mismo. Toda la tarde su mirada estubo perdida en el google con “masajes con aceites calientes” en la búsqueda, las imágenes que se sucedían en su perverso ser, el manjar asiático contorneándose como continuación de se pelvis esperando ser devorado por su apetito repentino y voraz. Y su esposa blanca y fofa destruyendo a patadas su castillo de naipes, su bronca por estar en coma y la excitación propia de lo prohibido al acercarse como una bola que todo lo arrasa la idea de regresar, esa misma tarde, a las cinco en punto a buscar a su fetiche asiático.
Con precisión inglesa el señor Collins abandonó su patética workstation sintiendo en su mano, que guardaba como bollos burocráticos papeles en su portafolio de cuero, el cosquilleo de sus yemas al tocar el cuerpo de su asiática dulce, acariciar por primera vez en su vida a alguien que no es su mujer.
Con la respiración agitada, el señor Collins bajó por las escaleras, saludo sin importancia al portero que no llegó a abrirle la puerta y con el corazón brotándole por la boca de arrojó dentro de su auto y raudo se puso en movimiento hacia su amarillo y rasgado deseo.
La decisión estaba tomada, el señor Collins satisfacería su fantasía asiática.

-continuará-

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Señor Collins (primera entrega)

guión original: Juan Cruz Bobillo

El señor Collins no hubiera sentido hace un par de años lo que ahora siente, un viernes a las 4 de la tarde saliendo de una reunión de trabajo. La culpa lo persigue y lo alcanza, pero el señor Collins no volverá a su oficina, entre el tránsito vehicular, el tiempo que dilapida dando vueltas para encontrar algún agujero para estacionar, no vale la pena, no, la suma de las ínfimas pérdidas de tiempo entre que el portero le abre la puerta, el ascensor baja desde altos pisos para desembocar en los interminables pasillos que conducen a su silla, sacarse el saco y colgarlo en el respaldo, encender la computadora vieja que carretea irritando la paciencia tranquila y siempre calma del señor Collins.
El señor Collins ha decidido que no volverá a su oficina. Su instinto le impone como opción dar por terminada la jornada laboral y zambullirse en las manos de un buen masaje.
Hace semanas que extraña el relax de su espalda y su generoso sobrepeso le carga tensiones a sus vértebras que rechinan con una pizca de los indóciles movimientos que el señor Collins ya no se permite hacer.
Entusiasmado, el señor Collins se sube a su auto, en dirección hacia el lugar de siempre, la presa acude a la cita de su adicción, como un cordero manso, el señor Collins.
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Un error trajo al señor Collins a su segunda vida.
Tiempo atrás en el hastío creativo de su eterna monotonía, el señor Collins se permitió cambiar su constante menú soso de mediodía. El señor Collins naufragó su promiscuidad culinaria en un exótico restaurante de sabrosa cómoda extranjera.
Estacionó su auto a unas pocas cuadras que recorrió ansioso con el duro andar que el sedentarismo le permite. La comida fue un festín para sus sentidos, abría cada bocado una puerta que ya no se cerraría dentro del señor Collins. Las musas recorrían su paladar, nuevos sabores se tornaban en colores nunca vistos en su imaginación.
Excitado, confundido, más turbado que cuando descubriera su sexualidad jugando en un viejo galpón junto a su prima, el señor Collins pidió la cuenta y desandó el camino hacia su auto. En una esquina fue imposible disimular la atracción instantánea que le provocó un importante cartel que anunciaba sesiones de masajes por un módico precio. En una silla, sentada junto a una puerta que conducía a una escalera en penumbra estaba sentada una mujer asiática, hermosa, sonriente, jóven, tersa.
Enseguida el señor Collins pensó en un burdel, una casa de masajes al estilo de aquel tugurio donde traumáticamente dejó su inocencia en un colchón sudoroso, con una señora parecida a su madre, a cambio de un dinero robado de vueltos nunca devueltos.
El señor Collins, con anillo anular, votos cristianos y moral conservadora, no concebía otras formas de contacto corporal a cambio de dinero que no fuera el entregarse a las manos del diablo con orificio de mujer, la vil prostitución, el sexo sin amor.
-continuará-

lunes, 27 de agosto de 2007

Martinchito

En una de esas, algún día Martín se decide a soltarse de las botamangas para empezar a volar solo, por que no, es una persona grande, buen chico, algo tarambana, pero si le explicás bien entiende, tiene sus tiempos, bastante bueno salió para lo que era la familia, una casa de locos como no hay desde las cavernas, el pobre chico sufrió siempre la angustia de su madre y su padre, acarrea la bolsa de sus frustraciones, agravada por el hecho de que Martincito nunca satisfizo las expectativas de sus progenitores, así es que sus boletines eran trimestre tras año ejercitos de peones desarmados bien firmes, de vez en cuando y si había logrado estudiar el día anterior en ese manicomio, el padre había perdido el colectivo para volver de su esporádico trabajo de turno, la mamá había tomado la pastillita indicada y salteádose el wiskilín de colación entre desayuno y almuerzo, ese día siguiente el estudiante podía arañar un dos, a lo sumo si pasaba por la verdulería de camino hacia la escuela y tenía de casualidad alguna moneda en el bolsillo encontrada en un empedrado o un vuelto olvidado del almacén, para comprar la manzana que lustraría con esmero y escupitajo para regalarle a la maestra y así, alcanzar, estirándose como un basketbolista enano, un cuatro, pobre ángel, dándose siempre de ñata contra las paredes de la vida, siendo siempre más cabezón que el ancho de los barrotes que escabuyen a las personas con suerte, riéndose siempre último de todos los chistes sobre él... sin que eso significace nunca, reír mejor.

martes, 21 de agosto de 2007

Algunas imagenes

Vine a traerme un poco de paz, despues de estas semanas agitadas. El individuo llegó, se bajo del caballo y caminó hacia mi. Semanas en las que nos guardamos en el placard, para protegernos del frío y hacernos la idea. Se sentó conmigo en la mesa, charlamos de su viaje tomando unos mates. El frío se combate estando cerca, bajo cinco frazadas, durmiendo hasta tarde. Largo viaje. Ya lo sabemos, todos tenemos un poco de miedo. Desde donde venís Benito?, querés quedarte a comer conmigo? Mamá hizo milanesas con ensalada, que sabe que me gustan y yo sé que seguro te van a gustar.
Las visitas inesperadas, las sorpresas mas gratas, la alegría de saltar al mar y nadar como un delfín.
Olivia viene con el pan bajo el brazo, porque sabe que a papá le gustan los sandwiches.
Mamá nos mira. Ella es la más linda del mundo. Yo la quiero desde que la vi.

jueves, 26 de julio de 2007

Los cuentos del Barón Rulos Despeinevsky

Otro ambiente más que limpio y que le gano a esta casa inmensa, el castillo del Barón Rulos Despeinevsky.
Desde siglos y generaciones, la mansión ha albergado ánimos simples y dóciles y también de los embravecidos como tempestad, en una alternancia matemática escrita en el caos de los genes.
Mis primeros días aquí son ya muy lejanos, aquellos tiempos donde todas las ventanas y pasillos estaban tapiados, inundadados los ambientes de una negrura desconocida, impenetrable, la vida.
A fuerza de mis brazos empecé por los recovecos, de mis piernas conocí si inmensidad, de mis ojos di con la imagen del futuro, con el sol entrando a raudales, música perfecta viajando en el aire perfumado de los jardines aledaños.
He terminado hoy de conquistar el ala norte del palacio, plumereando los rincones de los techos, ordenado la vajilla, restaurado incluso las antiguas joyas de mueblería.

Todo muy lindo. ¿Y ahora?

viernes, 20 de abril de 2007

Doscientos noventa y nueve kilometros en motoneta bajo la lluvia

Para escribir boludeces, mas vale poner cara de nada y hacer de cuenta que todo lo que aca paso no fue mas que una epoca, si se#or. Una linda epoca. Hubo un tiempo en que fui mozo.
Ahora creo que estoy deprimido. Si hasta preferiria estar en Praga y ponerme un puestito de choripanes en la plaza principal, cobrar el choto uruguayo unos cien pesos cracozios y contarle a los turistas de lo lindo que es San Termo y la pintoresquitud de los cartoneros comiendo de la basura. Sabe don yankee, yo jugaba en cebollitas con el Diego, le eludia jugadores y se la devolvia redonda en el area chica para que el pibe defina.
Pero no, resulta que estoy aca, en la esquina de mosquito y humedad, traspirando las bolas sin chance de hacer alguna ventiladita, no vaya a ser que algun diptero se me cuele en las partes suaves y me clave el aguijon en alguna zona erogena.
Aca tengo que lidiar, tengo que sudar, tengo que amasijarme en cuestiones insolubles. Quieren chupar de mis tetas secas y peludas, quieren escarbarme mis puntos negros, quieren comer de los hongos de mis pieses.
Pero no, no se#or. El due#o de esa fugazzeta con provolone no soy yo, mas sere yo quien decida que porcion recibira la borra de queso y cebolla o la aceituna huerfana que ha quedado rodando en la caja de carton.
Mas llegado el momento de ir al frente, gritare que soy peronista, del los peronistas en almibar que junto al general marcharemos silbando bajito reclamando esa justicia que se quedo dormida contando los billetes manchados con las mentiras de los siglos de los siglos, amen.
Y me diran que ese es el trabajo, me apuntaran con sus dedos carcomidos, me repetiran una y otra vez que mi vestimenta no solo no es la apropiada, sino que es desubicada. Me debatire entre peinarme o dejarme los rulos, si lavarme los dientes o lucir el aliento personal, si reciclar el mismo isopo para las dos orejas. Pero lo que siempre siempre voy a degustar es el pedo que exhalo al despertar.
Morire peleando con la cinta metrica y la calculadora, mientras de fondo suene una pava que silbe la cancion de brigada A.
Porque Templenton Fazz nunca me abandonaria en una situacion asi, tampoco lo haria ni Murdock y su loca aficcion por los aviones, ni Anibal pitando un puro, ni Mister T peinandose raya al medio.
Soy yo muchachos, el mismo que viste y calza la ultima coleccion de Ricardo Sarkasmi, soy yo el que rie ironico detras de ese vaso ancho de wiskilin haciendo marear esos yelos traidos directamente y sin escalas desde el Pedito Moreno. Me veran como un holograma pues ya no estare en este mundo material.
Me ire lejos rodando en mi motoneta, dejando una estela de recuerdos que olvidare y dejare volar al desenrrollarse los kilometros por esta carretera infinita que conduce a Jose Ignacio.
Ciao mondo difficile, tantas imagenes han sido mucho para mi.

jueves, 7 de diciembre de 2006

Los soviéticos no tenían chance

Reagan dice: ayer me cocine un brownie
Thatcher dice: lo leí
Thatcher dice: con porro?
Reagan dice: si
Thatcher dice: JAJAJAJAJAJ
Reagan dice: fuertecito
Thatcher dice: pensé que me ibas a decir que no
Thatcher dice: jajajajaja
Thatcher dice: cocinate alguno para mañana
Thatcher dice: y nos vamos para la mansión
Thatcher dice: y nos quedamos del culo
Reagan dice: va a durar todo el finde porque ayer estuve del orto todo el día y me comí solo una puntita
Thatcher dice: JAJAJAJAJAJAJA
Reagan dice: dormi toda la noche como atravesando una galaxia de estrellitas multicolores

Ya está: Guerra de las Galaxias

martes, 31 de octubre de 2006

Un montón de cuentos

Uno de mis amigos de la blogología ha pergreñado un desafío para que nosotros, los geeks de las letras, nos rompamos un poco la cabeza hilando un cuento que venía desarmado.
En fin, esta es mi versión de las cosas.

Un día, el más largo del verano,
Un miasmático señor
Subió al bote y remó durante horas
El viento soplaba sobre el lago
Aquello le recordó el brillo de las estrellas
La Iglesia de Cristo
Después de adentrarse profundamente
Pensó: “Aquí se puede descansar”.
Aquel día tuvo un sueño revelador

Estaba manchado de sangre
A la madrastra no le gustaban los niños
No le cabe la polla entre sus dientes de conejo
Se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa
Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí
–Lo sentimos, pero hay que obedecer– decía.
Le explicó lo que estaba pasando
Si todas las hormigas se ponen a cantar
El ruido de furias gobernantas
Nos quedaremos sordos
Pero ellos continuaban sin parar
Dibujando en la pared con maestría
Estaban como locos
–Este amuleto es perfecto–exclamó sonriente.
Lo llevó al pozo para lavarlo
Las frutas maduras cayeron al suelo
Mientras ellas permanecían paralizadas,
Le dio una palmada y despertó sobresaltado.

No hay abrazo más fatal que el de la tierra
–Ya se han marchado–dijo.

jueves, 26 de octubre de 2006

500 metros de viaje submarino


Cronometro andando, que paja, 500 metros, a hacer un buen tiempo, voy a tratar de meter los primeros 200 rápido, recuperar y apretar al final a lo que la respiración diga, en menos de 9 minutos tiene que ser, debajo de 1:52 minutos cada cien metros siempre, controlar la respiración, meter los brazos bien adelante, sin cruzarlos para no vivorear, brazada bien al fondo presionando en el agua en el ultimo tramo del recorrido de la mano, patada constante rítmica, concentrarse en dar la vuelta prolijo cada 25 metros y empujarse bien de la pared, ahí va, primera vuelta, envión, salió bien, el agua está linda, espero no tener calor con la gorra y que no se me empañen las antiparras, que bueno que me acordé de lavarlas con detergente antes de venir, que suerte que llegué a casa temprano y no tuve que andar corriendo entre el tráfico como adivino satelital para evitar los enjambres, ahí va la vuelta, me estiro sobre el omóplato en el agua, mano al fondo, balanceo todo el cuerpo hecho bolita sobre el brazo, tomo aire, miro el reloj, 0:50, rápido bien, me sumerjo y me expulso de la pared con los brazos al frente, bien extendidos, patada de delfín para aprovechar la aceleración, ruedo sobre el brazo derecho, remando bien profundo con el izquierdo, para mantener esta velocidad, la más alta que se alcanza dentro de la pileta, primera brazada en la linea roja, avance unos buenos metros en el movimiento, entrenar te da el aire para que te llegue oxigeno al cerebro y puedas pensar los movimientos mecánicos y la estrategia de carrera, además del aire de reserva para los momentos críticos, va la vuelta, ruedo el torso sobre mi derecha, me pongo de espaldas con las manos extendidas, toco la pared apenas, doble remada amplia sobre la espalda tensando los abdominales para pasar las piernas por debajo del cuerpo, respiración, apoyo eficiente las plantas en la pared, fuerza, brazada, bien, buen impulso, segunda brazada sobre la rejilla, che que onda lo del músculo este de la planta del pie que me duele tanto el talon, pepi dice que es fascitis plantar, gon dice que la tiene tambien y que se le alivia elongando bien, soy un nabo, lo que yo tengo es que elongar bien, ahí va la vuelta, cronómetro, marca de los 100 metros pipip,

si se escucha el sonido bajo el agua quiere decir que este maldito reloj que me compré para mi cumple hoy por suerte esta con pilas, ague tiene razón que lo tengo que llevar al service porque no es normal que a un reloj nuevo que todavía esta en garantía se quede sin pilas, pero claro, el reloj es solar, así que seria enfurecerme con el maldito relojero en una discusión sobre si yo paso la suficiente cantidad del tiempo del día al sol como para que el señorcito reloj que se la da de ecologista por ser recargable y solar se llene de vida, aun si le gritase que soy jardinero y que paso todo el día al sol sería una discusión sin sentido que terminaría conmigo perdiendo tiempo en las oficinas de defensa del consumidor con todos los datos de la estafa por triplicado, ya estoy acá? , cuánto voy?, 150, seguro, si venia pensando en el reloj porque cronometré en la vuelta anterior, vamos por los 175 al llegar allá, estoy bien de aire, de brazos, de piernas, concentrado, vuelta, cuando este en la próxima pared estoy en 200 metros, voy a bajar un poco el ritmo porque se me va a salir el corazon del pecho, faltan 12 piletas, vuelta, cronómetro,

ves lo que te digo, ahora ya no hizo ruido, se pasó a la función ahorro de energía, bue, que me importa, uhhh oleaje, ojo que no se meta agua justo cuando salís a respirar porque te caga el ritmo, algo si tragas poca agua, te puede dejar tosiendo como un perro nadando el estilo del mismo animal si te ahogas en la ola, y justo yo que ahora estoy nadando tengo que estar en el carril de al lado de estos chicos que hoy están aprendiendo a nadar mariposa, vuelta, me estiro bien y relajo los músculos superiores mientras dura el envión de la pared, pero cuando pierdo velocidad le pego una buena brazada izquierda respirando bien profundo en la superficie, esta me sale bien, gano muchos metros a mis rivales en la vuelta, aún empacándome en dar la vuelta sobre la espalda en dos tiempos, a diferencia de lo que indica la teoría natatoria, hacer la vuelta carnero en el agua y en un movimiento estar nadando para el otro lado, pero bueno, yo lo hago en dos tiempos porque meto una respirada más, me afirmo bien en la pared y tengo 2 gambas enormes que me compensan toda la tecnología hidrodinámica de los libros, 250 ya, tengo que hacer lo que hice otra vez, tengo a gonzalo adelante, es mas fácil de pasar que ignacio, lo paso ahora, ignacio esta del otro lado de la pileta asi que puedo hacer la maniobra de sobrepaso comodo, vuelta abierta, agua fresca sin las burbujas de la patada del que venia adelante en la cara, no me gusta nadar detras de otro aunque se genere como un tunel de agua por el que es mas facil avanzar, pero cuando llegas a estar justo detras del otro nadador no tenes agua para desplazar, te quedas sin sustento, 300 metros cumplidos, cronometro de vuelta 1:50,

estoy bien, hey! quien es ese traje de baño negro en el carril de al lado, tiene buenas piernas, linda patada, quién será?, me pongo al lado, la miro en cada respiración, ahh, es esta mina fea de cara, tiene lindo cuerpo y nada bien, cambio el traje de baño, vuelta, 1, 2, 3, patadita, brazada, 333 metros, si, a esta altura del ejercicio es normal ese calor crepitoso que te recorre el cuerpo, los brazos un poco cansados, lo tengo a ignacio adelante, en los próximos 50 metros lo alcanzo, tengo que calcular ese aire extra porque el turro empieza a nadar mas rápido cuando me pongo al lado y si llegamos juntos a la pared no te deja pasar de onda “venís mas rápido, levanto un segundo y pasá vos”, 350, se me salió una oreja afuera de la gorra, es incómodo y menos hidrodinámico, se me mete agua adentro de la oreja, en el 400 me la acomodo, voy a perder un poco de tiempo, tengo que pasarlo a ignacio ahora, para sacarle unos 5 metros en el próximo largo y poderme acomodar la gorra, ataque ahora, esta distraído, 6 brazadas potentes, llegamos a la pared juntos, meto una vuelta fugaz, salí adelante, concentrarse ahora en recuperar la respiración, estabilizarse en la ventaja, igual ignacio se desmoraliza cuando lo paso, ahora me acomodo la gorra, que calor en los músculos, me queman, quiero tomar agua, tanta agua a mi alrededor y nada para tomar, cronómetro en 400 metros,

me acomodo la gorra, me tiro del pelo, me rasguño la cara alineando las antiparras, fuerza, a nadar los últimos 100, a dejarlo todo, el ruido sin fin del agua en movimiento como olas rompiendo dentro del cráneo, la respiración rítmica, inhalo en la superficie del agua con la boquita de costado detrás de la ola que se hace cuando pasa mi cabeza, exhalo bajo el agua, con los labios inflados como si tuviese bolsas entre los dientes, vuelta, faltan 3 piletas, acá aplica mi teoría personal de las 3 piletas, si llegaste hasta acá estés como estés las ultimas 3 piletas se tienen que hacer a máxima velocidad, brazada que arrastra toneladas de agua, fluyo sobre la superficie como si tuviera aleta caudal, agarro el agua y me arrastro sobre ella, 450 metros, última vuelta en lo bajito, gran bocanada de aire, tengo que pasar a gonzalo en esta vuelta para mantener este ritmo, me falta el aire, fuerza, son sólo unos metros más, paso a gonzalo pero viene ingnacio de frente, vivoreo entre los dos como si fuese un asesino en las rutas argentinas, vuelta, últimos 25 metros, el tiempo es todo, cada esfuerzo extra salido de donde no hay fuerza me gana un segundo, dale carajo dale, me estiro ahhh, cronómetro parado.

Respiro, respiro, respiro como si tuviese branquias, 8:53, lindo tiempo.

jueves, 12 de octubre de 2006

Chori mon amour

Querido diario:
Te extrañaba. Desde que me acosté con el Chori y perdí la virginidad que quería sentarme a compartir en tus páginas este momento tan importante de mi vida. Fue súper romántico. Me pasó a buscar con su motoneta por mi casa. Lo tuve que empujar como una cuadra porque, pobre, no le arrancaba. Pero por fin, ya estábamos en viaje, él y yo a la cita de nuestras vidas. Lo abracé por atrás todo el viaje, lo tenía bien pegadito y me di cuenta que le gustó, porque le empezó a apretar el jean.
Llegamos a la costanera y en su honor me invitó a comer un choripán en uno de esos carritos frente al río. Compartimos uno a medias, cada uno comiéndoselo desde una punta. Nos encontramos en el medio en un beso muy apasionado y grasoso. Pero fue super lindo. Tenía ganas de comérmelo al Chori (al hombre), hace mucho que esperaba ese momento. Pensaba en como me envidiarían las chicas del barrio, el Chori es tan lindo y musculoso.
La situación se puso caliente. Yo al Chori le doy lo que me pida. Sin soltarnos nuestros cuerpos, nos apartamos y nos metimos entre los árboles porque necesitábamos un poco de privacidad. Ay Chori, que besos. Nos revolcamos por todo el parque hasta que el se empezó a desnudar. Ay Chori, que cuerpo. Yo estaba caliente. El Chori me desvistió con la mirada. Ay Chori, tus caricias me excitaban más y más. Nuestros cuerpos desnudos se fusionaron. Yo tenía un miedo bárbaro, pero el Chori es un artesano. Me cuidó como a una reina. Hicimos el amor en el pasto, mirando la luna.
Fue la noche más feliz de mi vida, Betina Garifosi, la reina de Costanera Sur.

sábado, 7 de octubre de 2006

Marcas de vida

Primero fueron pequeñas rayitas en el pallier. Las noté apenas aparecieron. Me preocuparon. Le comenté a mi novio pero no me atendió. A eso le siguieron esas marcas imperceptibles, en los pisos de madera. Por las noches me desperté soñandolas. Le pedí consejo al ferretero y me vendió unas felpas, pero prestándome poca atención. Yo no me quedé tranquila, pero traté de seguir adelante. Puse todo de mi parte. Hasta que vi algunos zócalos marcados. Mi médico me dijo que tratara de relajarme, que eran cosas que podían suceder. Me recetó unos antiinflamatorios, pero sin cuidado. La situación se me hizo muy incómoda, pero seguí con ello al hombro. Más después pasó lo de la mesa, unos bollitos indisimulables. Hablé con mi mueblero, pero me dejó de atender las llamadas. Froté y froté un producto de muebles para lijar mi conciencia. Fue cuesta arriba.
Hoy vi lo de la alfombra. Te escribo porque me despido. No puedo seguir así.

miércoles, 4 de octubre de 2006

Querida, voy a comprar puchos

A propósito del revuelo antitabaco de los últimos días, refrito este cuentito que tenía por ahí guardado. A disfrutarlo con un puchito en la boca!

Lo que me aturde es la cotidianeidad de la frase: me voy al quiosco a comprar puchos. Esta es la imagen, es el living de nuestra casa que se ha transformado en una habitación de hospital. En el medio, donde estaba la mesa del café y donde mamá no nos dejaba apoyar las patas cuando veíamos tele, está la cama alquilada, con el colchón inflable para no provocar escaras, el tubo de oxígeno, el nebulizador, los miles de frasquitos con drogas para esconder todos los síntomas de un cáncer que avanza comiéndose a mi papá y que no lo deja morir en paz.

Porque cada vez que le picaba la vida, tenía un ratito, estaba nervioso o satisfecho, o quería relajarse o tenía la panza llena, tomaba café, disfrutaba un paisaje, hablaba por teléfono, manejaba, abría una cerveza o miraba televisión, siempre estaba con un pucho en la mano sin darse cuenta que ese cilindro de papel, aparte de hacerle perder el tiempo yendo a comprarlo, abriendo el paquete, prendiéndolo, buscando un cenicero, malabareándolo entre las manos, jugando con el humo y apagándolo, le estaba sacando el tiempo que no va a estar, que va a estar enterrado dos metros bajo tierra, tosiendo. Sin ver a sus hijos casarse, tener hijos, sin jugar con sus nietos, sin acompañar a su mujer, sin reírse con sus amigos, sin nada, bailando con los gusanos antes de tiempo.

Todo por ser cabeza dura, por pensar que no le hacia tan mal, por no tener fé en él mismo de que lo iba a poder dejar, por no escuchar a los que lo querían, por creer que era el de la publicidad, por pensar que la felicidad venia de a veinte, por sublimar un momento que no es mas que suicidarse en cuotas.

Yo entiendo que es difícil dejarlo, que la felicidad deja de ser tal cuando el humo te falta, que hay que repensar la vida cuando ya no giras alrededor de la calesita de tabaco, que la ansiedad te revuelve el estomago, que no entendés como vas a hacer para seguir en pie y que sufrís de pensar que siempre, en cada momento, no te vas a poder prender ese pucho que te infla y te llena de satisfacción.

Pero abriendo el espectro de la adicción, uno encuentra lo ridículo de ser esclavo del humo, de un placer tan efímero y tan dañino. Que te condena a vivir menos, peor, con moco, con tos, con arterias tapadas, con menos sexo, con riesgos cardiacos, con cáncer, con quimioterapia, con enfisema, con una muerte tan fea como ahogarte en tu sangre.

Y sin embargo, sabiendo todo esto y teniendo tan poco control sobre sus acciones, millones de personas entre las que ya no esta mi papa, siguen abriendo una y otra vez el paquete que les dice lo que les va a pasar, imaginando en vez, que son el aventurero que desde la cresta del paisaje soñado prende un dorado cigarrillo, sin ver o ignorando el cartel que tienen pegado enfrente suyo que les dice que por su bien no fumen.

La historia se da vuelta y ahora mi papa se acuerda, bajo los efectos de la morfina, de cómo los sapos explotaban cuando les daba de fumar los cigarrillos que le robaba a mi abuela, que pobre, también se murió ahogada en su sangre por un humo gris que hace firuletes en el aire y uno cree que lo hace feliz.

viernes, 29 de septiembre de 2006

Papando moscas

Corría masomenos el año 22 y las calles de Buenos Aires eran un delicioso ir y venir de tranvías, caballos y hombres caminado con sus gorritos por las veredas. Vestían camisas y pantalones de una amplia gama de calidades, algunos con prendas francesas e inglesas, otros con ropa del interior, de algunos telares manuales que luego la historia se encargaría de enterrar. No había mujeres, ellas estaban en sus casas, armando el universo particular de los hombres para cuando éstos llegaran a la tardecita.
Uno de esos señores, de los de ropa del interior, era Giancarlo Pastachiutta, nativo de San Telmo hijo único de un tano y una tana divinos, él de bigote y ella (que también tenía su bigote) que se mandaba unos tagliatele del rechupete.
El Juanca caminaba por estas calles de aquella ciudad, buscando algún amigo, algún laburo para acercar algo a la mesa, algún pasado para echar raíces en esta tierra, sentirla suya, adoptarla y ser adoptado.
Prestá atención Juan Carlos que viene el tranvía por la calle Lavalle y vos vas con la cabeza gacha pensando en tu destino, ojo Juanca.

jueves, 28 de septiembre de 2006

Tito extraña a Beto

Querido Beto,
Esperando el bondi se me ocurrió que hace tiempo que no nos juntamos a tomar unos mates, jugar al truco y fumarnos unos cucuruchos de marrón glace. Será porque su suegra cayó en cana por lo del delivery de empanadas de fugazza, si, lo vi por Crónica TV, pero bueno, péguese un llamado por lo menos, que lo extraño.
Que tiempos aquellos caracho, tomabamos un wiskilín tras otro para combatir el frío primaveral y de paso, para combatir la resaca y la conciencia que tanto mal nos hacía. Ahora me pego unos emboles de cascarudo, todos los días mirando el sarro de la pava vacía y las cartas en el piso porque la mesa me quedó hecha mierda desde que usted se subió para mostrarme como era la estatua de la libertad. Flor de porrazo se pego usted y me cambió la libertad por morfar todos los días los sanguches en el piso. No se que prefiero.
Bueno, lo dejo para no molestarlo más, no sea cosa que me tome por impertinete.
Tito.

miércoles, 27 de septiembre de 2006

Ticket to ride

Irme. A pie, en bondi, en taxi, en auto, en motoneta.
Lejos. En bici, en combi o en camión.
A otro lado. A nado, en barco o en lanchón.
En otra dirección. En tren, en subte o sin vagón.
Solos. A patas de rana, en submarino o camioneta.
Con Ague. En helicoptero en barrilete o en avión.
Conmigo. En una pompa de de jabón.
Escape en Tortuga, sin parada en Constitución.

martes, 26 de septiembre de 2006

Leyendas olvidadas del deporte atlético

Viene corriendo, desde atrás, superando rezagados, con mucha polenta, rejuvenecido, hidratado, cada vez más fuerte, a paso firme, con decisión, más y más rápido, levantando, alcanzando al pelotón, enfocado, superando miedos, con la moral alta, sorprendiendo a los delanteros, derrotando a todos a su paso en los pequeños duelos, músculos concentrados, fuerza, garra, corazón, vamos, vamos carajo, primero, si, ya se ve la línea de llegada, dale campeón, sólo unos metros más, genio, figura, barrilete cósmico... se le cae una media.

martes, 5 de septiembre de 2006

La historia de una persona a la que no le alcanza el tiempo

Jesús miró televisión hasta las 4 de la mañana con una mano descansando en sus genitales y la otra ejecutando circulares comandos en el control remoto hasta que se aburrió de estar aburrido. Se levantó de su sillón y camino arrastrando las pantuflas hasta el bar del living y se preparó un whisky. Una vez en su dormitorio, hamacando los hielos y dando pequeños sorbos se fue quedando dormido, pestaña a pestaña.

Y como la vida no da tregua, cuando el sol ya está bien alto el mayordomo impecable y de moño entra en el dormitorio del señor para cumplir sus órdenes, abrir las ventanas para que el cálido aire de primavera despierte a Jesús de su sueño vacío. Jesús bebe su jugo de naranja, se levanta con los ojos apenas abiertos y luego de su lento paso por el baño hojeando lecturas intrascendentes, sale a caminar por la ciudad para en una de esas hoy empezar la tarea que hace siglos le encomendara su padre.

Caminó por avenida Santa Fe, deteniendo su dispersa atención en vidrieras de sex-shops, almorzó a deshora una parrillada para dos con papas fritas, emulsionando su paladar y la modorra con su sangre embotellada en Mendoza. A media tarde, en la hora pico, se encontró con Pedro en un café de Recoleta y conversaron livianamente sobre cambiar el mundo, las injusticias, el hambre y las guerras, la maldad y la naturaleza del hombre.

La naturaleza del hombre… el ser humano es la especie en la que mas diferencias se encuentran en cuanto a la calidad de vida que tienen los individuos. Hay gente dedicada tiempo completo a vender mas armas, a robar, a censurar sabiduría, a ocultar la verdad, a aniquilar recursos naturales, a mentir, a deshonrar y a tantas cosas que una mente buena no se imagina de formas de sembrar, regar y cosechar mal, mientras, lejos o cerca de tu casa hay un chico que hoy no va a recibir ni educación, ni comida, ni amor, ni nada. Que se puede hacer para cambiar esto? Nada. Pidieron una cerveza más y anotaron lo consumido en la abultada cuenta deudora de dios padre.

Jesús le dio un abrazo a Pedro, quedaron en volverse a ver más adelante cuando las condiciones para trabajar fuesen más propicias para hacer historia. Por más tiempo y dedicación que le empeñasen a la sagrada obligación, lo invertido no rediría sus frutos.

miércoles, 23 de agosto de 2006

Había una vez un refrito

A tono con los días sin tiempo ni ideas y para que el club de fanes no se altere con la baja productividad blogológica, les zampo para que lean hoy un cuentito de los que hice en el curso de Laiseca en el Rojas hace un par de años.
Buenos aires y hasta luego!

jueves, 27 de julio de 2006

Cuento Payaso

Vuelve la seccion cuentos. Hoy: El payasito impertinente.
Yo, el autor, te lo recomiendo.

miércoles, 19 de julio de 2006

Te cuento

Hoy voy a publicar un cuento que escribi en julio de 2004, en plenos Juegos Olimpicos. En ese momento estaba haciendo un taller de escritura con Alberto Laiseca en el Rojas. El señor Laiseca daba una consigna y para la semana siguiente yo volvia con un cuento escrito con la consigna como titulo.
Es cortito y se la banca.