jueves, 22 de mayo de 2008

martes, 20 de mayo de 2008

Reflexiones sobre pobreza

Leo en las noticias que el Banco Mundial no tiene en carpeta intervenir de ninguna manera en los mercados de materias primas, haciéndose el sota con 100 millones de personas que debido a la "ag-flación" caen por debajo de la linea de pobreza. Que tal? No alcanza con los 3800 millones de pobres que viven con menos de dos dolares por dia en el mundo, sino que ahora hay un par de millones más.
Hecho curioso no? que tratandose del Banco Mundial cuya función primaria es ser responsable de proveer financiamiento y asesoramiento a paises con el proposito de su desarrollo económico y la erradicación de la pobreza.
Puesto de una manera mas clara y para el economista que todos llevamos dentro, en el mundo lo que está pasando con las materias primas es que su oferta o producción no alcanza a satisfacer la demanda. Lo vemos en el petróleo cuyo precio bate records desorbitados todos los días, lo vemos en los precios de los granos (soja y maíz principalmente) que son la base de la alimentaciín de millones.
En el medio de todo esto, la Argentina es un país que vendió y consecionó ad eternum todo su aparato productivo de hidrocarburos y que se da el lujo de tener una oportunidad histórica única como país productor de materias primas de no tener una politica agroganadera que garantice alimento y redistribución eficiente de ingresos entre sus habitantes sino que, por el contrario, toma medidas ultrarecesivas para aplacar un mercado en expansión instando a los propietarios de los recursos a no invertir un peso en esa industria minando su confianza con inseguridad jurídica y tributaria. Esos son nuestros gobernantes.
Me fui de tema. Yo quería llegar a contarles que vivió hace muchos años un señor de apellido Malthus, que se dio cuenta que la población (P) crece a un ritmo geometrico (1, 2, 4, 8, 16...) mientras que la producción de recursos (R) para abastecer a la población crece a un ritmo lineal (1, 2, 3, 4...) y no solo eso, sino que se avivó muy piola, que cuando P crecía por sobre R algún quilombo se cernía sobre la humanidad: plagas, hambrunas, guerras, nivelando un poco las cosas.
Quienes morían? La mayoría de las muertes siempre provinieron de los sectores sociales mas necesitados, los peores alimentados, los mas expuestos a las inclemencias. Y si.
Analicemos la cantidad de factores que están chocando:
1) el principal insumo del mundo, aquel que se usa para hacer todo, el petróleo, heptuplicando su precio en sólo 12 años.
2) las energías alternativas (biodiesel y etanol) entran a competir contra los pobres por los granos, dejándole a los mercados imperfectos la decisión de llevar una mila de soja a un plato o ponerle diesel a una maquina. Adiviná quien se lo lleva?
3) El mundo, superpoblado y hambreado se inestabiliza.
4) La inestabilidad produce, guerras, más hambre, odio y muertes, nivelando la ecuación de Malthus.
Digo yo, que tal si los del Banco Mundial se ponen un poco las pilas y en vez de quedarse con los brazos cruzados (o haciendo cosas que no tiene que hacer) no se pone a desarrollar algún que otro programa para financiar el crecimiento de la producción de materias primas, asegurandole a los millones de pobres algo que comer?
O no, está claro que desde alguna cosmovisión cínica que me duele tratar de entender, los pobres sobran y son un problema para los ricos. Estas crisis mas que un problema son oportunidades para deshacerse de esta camada de pobres.

sábado, 17 de mayo de 2008

viernes, 16 de mayo de 2008

Insomnio

Otra vez con insomnio.
De todos los trastornos domesticos que uno puede sufrir, el no poder dormir por alguna u otra razon es delo mas frustrante que se puede pedir.
La luz apagada, los ojos bien abiertos, boca arriba o panza abajo, la almohada retorcida, el aburrimiento extremo, los musculos tensos, los ruidos extraños, el mañana, levantarse con el pie izquierdo a cualquier hora, para comenzar una tarde que ya esta perdida de antemano, para mañana volver a estar en este mismo angustioso lugar.
Esta situacion podria estar asociada al miedo al futuro. No se si definirlo como miedo, pero la ingravidez de mis dias me alarman. Todo el tiempo me tengo que estar autodefendiendo de mi mismo ante la autopregunta de quien carajo soy, que puta hice hasta aca, adonde mierda voy, que es la puta felicidad, adonde mierda la encuentro, como coño me doy cuenta cual es.
No es novedad para mi aceptar que tengo mi tendencia a depresion, que este sistema que nos rige no es el que me sienta como pez en el agua, que tengo que luchar todos los putos dias con la imagen que tiene la gente de mi, para mejor o para peor, casi siempre equivocada.
Yo soy un nene grande, angustioso, vago, retorcido, hinchado las pelotas de tener que hacer lo que hay que hacer, principalmente porque no se que mierda quiere decir lo que puta digo.
Soy malhumorado, blando, un boludo justiciero que siempre corta mas grande el pedazo ajeno para hacerme la victima.
De verdad, es bueno que este escribiendo esto, a si de una vez por todas me dejo de joder con esta mierda de fachada, este pedazo de carton tamaño real de casa de fotografía que me pongo cuando salgo de la cama.
Asi y todo, me cuesta dormirme.

Metiendose en un balurdo

Para los que no podían vivir sin mi opinión, les recalco que la idea del tren bala me parece una mierda, un sorete largo y pegajoso que uniría Buenos Aires con Rosario y Cordoba a precios ridículos, un choreo brutalmente innecesario.



jueves, 15 de mayo de 2008

martes, 6 de mayo de 2008

La Revolución es ahora

Un paseo por la historia de la dominación del planeta: Zeitgeist.
Vale la pena en cada uno de sus 116 minutos de duración.

viernes, 2 de mayo de 2008

miércoles, 30 de abril de 2008

No creas en la publicidad

Y menos en la empresa Personal, ladrones e ineptos.
Pero su agencia de publicidad está trabajando bien:

lunes, 21 de abril de 2008

Benicio conoce el obelisco

Piedra fundamental de la educación de un niño es ubicarse donde está en el mapa. Así es que Benicio decidió por sus propios medios sobre la imperiosa necesidad de conocer el obelisco de Buenos Aires.

miércoles, 16 de abril de 2008

viernes, 11 de abril de 2008

Benicio Raggio Iglesias


Nacido de la mamá más linda del mundo, Benicio (el loco, el individuo) aterrizó en este mundo el 9 de abril de 2008 a las exactas 10:12 de la mañana.
Aguedita trabajó toda la noche con unas contracciónes muy fuertes y llegamos al sanatorio a las 7 y pico de la mañana. Tras los primeros controles en una habitación chiquita de preparto, la mamá se fue con la partera Analía a la sala de parto donde le pusieron una peridural que la trajo devuelta al disfrute.
El parto fue bárbaro, mamá pujaba como loca y todos alrededor la ayudábamos. Benicio vino directo a nuestros brazos despues de que le desenredaron el cordón umbilical, esquivando el caño que sostiene la bolsa de suero como una tortuga violeta sin caparazón y ahi nomás entre nuestra emoción lo llenamos de besos.
El papá se fue al cuarto contiguo con el loco y ahí bastante calmado el hombre, se dejo pinchar y revisar, constatandose que estaba saludable y gordito (3,424 kg).
Su primer día fue tranquilo, tomando un poco de teta y durmiendo de lo lindo.
Recibió muchas visitas, llamados y regalitos de bienvenida y el padre les agradece a todos su felicidad, nuestra felicidad, la de Benicio que tiene toda la vida por delante.

viernes, 4 de abril de 2008

Cuasi carta cuasi abierta a la señora Cuasi

Por Martín Caparrós (leído en Crítica)

Señora presidenta –¿o debería decir cuasi presidenta?–: en estos días le debe escribir mucha gente. Se ve que con esto de que habla tanto hay quienes quieren contestarle y, claro, no es tan fácil.
Así que disculpemé si la molesto. No era mi intención. Y le juro que yo al Padrino sólo lo he visto en la pantalla.
La escuché con mucha atención esta semana y por momentos me confundieron algunas cosas
que dijo, porque me pareció que también decía lo contrario: no entendí, por ejemplo, cuando habló mucho de la historia y los setentas y el golpe y los crímenes pero después dijo que no importa de dónde venimos sino hacia dónde vamos. O cuando dijo que el peronismo nunca había impulsado la lucha de los pobres contra los ricos y después no dijo qué hacía con una tal Eva Duarte. Y mejor no contarle cómo me enfurruño cuando la escucho hablar de los derechos humanos como si nadie o cuasi nadie más hubiera hecho nada, ni del simplismo de que no apoyar sus medidas equivalga a ser un golpista antipatria oligarca pampeano.
Pero lo que realmente me mató fue cuando dijo que el dibujo de Menchi Sábat era un “mensaje
cuasi mafioso”. Le juro que le di vueltas, señora: ¿Cómo es ser cuasi mafioso? ¿Es como ser un poco virgen? ¿Ligeramente muerto? ¿Bastante robado?
Primero no lo entendí, después lo detesté: señora, detesté ese cuasi.
Cuasi es una palabra particular –como lo son todas las palabras. Cuasi viene del lenguaje leguleyo, es lo que se solía llamar un latinajo, una palabra que marca diferencias entre los cultos y los incultos: usted podría haber dicho casi pero dijo cuasi, para hacer juego con la presentación que le hace el locutor: la doctora Cristina Fernández, todo eso. Es su estilo: algunas referencias populares pero que nadie se olvide de que es una abogada, faltaba más. Me dirá que eso no importa mucho, y yo le diré que es cierto, que cuasi no importa. Pero el tema es que usted no dijo cuasirrefleja, cuasi concluido, cuasimodo, cuasi cuasi: dijo cuasi mafioso, señora, lo llamó cuasi mafioso. Dijo algo muy pesado, y pensó que lo iba a aminorar con ese cuasi.
Si tiene que decir algo, señora cuasi presidenta, ¿por qué no lo dice de verdad, haciéndose cargo? Porque al final igual lo dice, claro, todos lo escuchamos –porque a usted, cuando habla, todos debemos escucharla, al fin y al cabo por voluntad electoral usted tiene el micrófono más grande–, pero lo dice como si lo dijera un poco menos. Lo dice pero le dará miedito o vergüenza o vaya a saber qué y lo dice más o menos, lo cuasi dice. Y me da la impresión de que ahí hay una clave.
Así hablan muchos argentinos, y así funciona mucho en su gobierno. No quieren decir lo que quieren decir o quieren decir lo que no quieren decir o tienen miedo de que no los entiendan o tienen miedo de que los entiendan y entonces cuasi dicen. Pero lo peor es que cuasi hacen: hacen pero no terminan de hacer, o hacen distinto.
A veces me cuasi gusta lo que usted cuasi dice, señora. Cuando dice que va a redistribuir, por
ejemplo. Pero cuando dice que estas medidas económicas que le trajeron tantos problemas
son redistributivas, ¿no debería decir cuasi redistributivas? Digo, porque hasta ahora se ve
que, de la supuesta redistribución, ustedes hacen o intentan hacer la primera parte, recaudar el
dinero; todos le creeríamos mucho más –o cuasi le creeríamos– si viéramos más clara la segunda
parte: que usen ese dinero para cumplir con las necesidades urgentes de tantos argentinos, en lugar de sentarse encima y acumular poderes.
Pero no hablábamos de eso, hablábamos de cuasi. Usted acusó al Menchi Sábat de haberle
mandado un mensaje cuasi mafioso. ¿O será que acusó a Clarín? Si quiere pelearse con uno de los
mayores grupos monopólicos de la patria, que maneja como pocos las ideas e ideologías de los
argentinos, señora cuasi, avise y vamos todos. Pero no parece, porque con ellos hace negocios, les ofrece prebendas. Así que el cuasi mafioso será Sábat, y entonces no: no nos toque al Menchi, mire vea, uno de los tipos más íntegros y respetados y queridos que hay en este país. Se equivocó, señora cuasi: se cuasi metió con el que no debía. Y hubiera sido más digno si, por lo menos, se hubiera metido de frente, sin el cuasi.
Cuasi respetuosamente,
M.C.

martes, 1 de abril de 2008

Se acuerdan del país en serio?

Hace unos 20 meses se me dio por escribir un análisis de lo que yo percibía como la realidad de la explotación de commodities de la Argmentira.
Hoy día el tema está en todos lados, más vigente que nunca... ¿porque?
El modelo explotó. Lo loco es que no solo saltó por los aires en las tapas de los diarios, sino que se metió de lleno en la vida cotidiana de todos, hasta para aquellos que no están pendientes de la agenda política, aquellos que quieren comerse un simple asadito un domingo en la tierra de la abundancia.
No me quiero explayar mucho en modelos, numeros y gráficos, porque economistas más análiticos que el que escribe han dicho cosas muy interesantes acá, acá y acá.
Solo quiero decirles... its the end of the world as we know it... and I feel fine.